truco o trato II
Título: ¿truco o trato?

Pues eso, ¿qué demonios es la verdad?

Evidentemente es un tema clave en la filosofía epistémica, y no un tema precisamente baladí…resulta que en general se habla continuamente de “la verdad”, y…. más aún… el mundo en el que vivimos está sólidamente construido según estables bases, ¿de verdad?…pero, un momento… ¿existe la verdad? y lo que es más aún, ¿se puede llegar a ella?

Desde luego que no voy a ser yo quien se digne a pretender proponer una definición o a plantear vías para intentarlo si quiera…ni mucho menos, yo con plantear cuestiones ya tengo más que de sobra…por lo menos por el momento…

“La verdad” como concepto, no como fin último sino como idea utópica, es necesario o cuando menos útil, para no abandonarse a la desidia intelectual, para alimentar la curiosidad natural que a veces tenemos, la sola idea de que pueda existir nos motiva a especular, a estudiar e investigar…

El problema de este concepto, como de cualquier otro concepto, es que al ser usado por miles, millones de personas y cada cual a su modo, está lleno de matices, “intencionalidades”, confusiones, trampas, trucos…etc así pues ¿QUÉ ESCONDE EL CONCEPTO DE VERDAD? o, dicho de otro modo, ¿qué factores lo interfieren y lo humanizan?

Pues por muy pueril o “de Perogrullo” que parezca, para empezar hay un tema de intención, o de “intencionalidad” (como algo deliberado). Obviamente mentir deliberadamente no es lo mismo que estar convencido de que se dice la verdad…pero el matiz de la intencionalidad va más allá…La “intencionalidad” es un terreno resbaladizo, muy personal y opaco…¿Se puede discernir entre la intención honesta de verdad del engaño encubierto e incluso inconsciente?…

Por partes… voy a intentar sintetizar los escenarios más comunes:

1º Uno puede mentir deliberadamente, lo cual complica enormemente la comunicación…

2º Uno puede estar convencido de que dice la verdad y no ser así…o mejor dicho, uno puede estar convencido de algo que considera verdadero y no serlo…

3º O uno puede estar utilizando la supuesta verdad a su conveniencia, moldeándola consciente o inconscientemente a través de su discurso…

Voy a obviar el primer escenario…y voy a empezar por el tercero:

¿Por qué o para qué uno puede utilizar “la verdad” a su conveniencia?

Para justificar (se)

Para imponer

Para preservar

O sencillamente para ganar…

Y es que el concepto de verdad puede y suele estar ligado al concepto de estatus…la verdad “genera” un cierto estatus, a saber, el de aquel que está en disposición de poseer la verdad, y/o decidir cual es esta…el poseedor de “la verdad” en determinado campo, situación…está (o se percibe) como en una posición superior a la del resto…

Pasar de un escenario a otro es fácil según la motivación y las pasiones de cada uno…pero, desde luego que no siempre la pretensión de verdad está ligada a ese tipo de pasiones o apetitos…Uno puede tener una honesta intención de encontrar la verdad (segundo escenario posible)… y en ese caso, la siguiente cuestión podría ser:

¿Dónde reside la verdad? ¿de que echamos mano cuando tenemos necesidad de encontrarla?

De las fuentes: literatura, arte, estudios científicos, tarot, medios de comunicación…cada cual elige o combina las suyas según sus propios criterios o ausencia de ellos.

De la autoridad (como extensión de lo anterior): lo dice Einstein, Gandhi, la Biblia, mi padre, las estadísticas…

De la experiencia personal y colectiva,

Del testimonio (como extensión de lo anterior)…como narración de la experiencia del otro…

Hay un apartado especial y específico para hablar de ese conocimiento personal que uno infiere sobre su propia vida, un conocimiento íntimo que está condicionado por la propia experiencia y por el punto de vista u orientación personal…un conocimiento que podría llamarse “MI VERDAD”, pero ¡¡cuidado!!, matizable…por las pasiones y apetitos humanos de nuevo…

Siguiendo la línea crítica del gran Alan Moore en su libro “Ángeles Fósiles” (que merece una reseña aparte)…en la búsqueda de la sabiduría, de la verdad y del conocimiento…nuevamente es importante tener claro qué queremos hacer con la información obtenida, ¿buscamos con ella algún tipo de notoriedad personal?… Y por otro lado…¿nos abrazamos a “nuestra verdad” porque en esta es tal el abismo de subjetividad que parece no existir estándares mesurables por los que ser juzgados?…

Esto de la verdad personal… da pie a introducir de soslayo, ya que estamos enumerando factores, el peliagudo debate de si existe la objetividad y de si un observador puede ser solo observador o interfiere en lo que está observando (extensión del principio de incertidumbre de Heisenberg), lo que nos conduciría a aceptar grados de subjetividad y por tanto, diseñar muchas más variables para contener la propia subjetividad…o como dice Heisenberg, integrar la forma de cuestionar la información dentro del propio marco de observación… Lo cierto es que, más que subjetividad, sería conveniente hablar de “contextualidad”, de cómo el contexto, el entorno de la observación y de la búsqueda de conocimiento y verdad, influye en la propia búsqueda.

Y bueno, como es habitual en mis artículos…tengo que detenerme aquí y dividirlo…aún queda mucha miga, demasiado larga para un solo post…Aún queda entender hasta qué punto es importante este concepto en nuestro día a día, que está más presente de lo que imaginamos…que tipos de verdades existen y si estas son temporales o hay alguna verdad absoluta…pero todo esto llegará en una segunda parte…

¿QUÉ DEMONIOS ES LA VERDAD? PARTE II

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