Normalmente suelo sentirme optimista con respecto al ser humano, no desde un punto de vista naif, ignorando todo el sufrimiento que hay alrededor, sino desde el permitirme sentirlo para poder entender cómo puede uno aportar su granito de arena para tratar de paliarlo, aunque sea un poco…

Pero todo esto no evita tener pensamientos apocalípticos en determinados momentos, y que ese sufrimiento te supere…

Normalmente el ser humano se piensa a si mismo en términos de diferencia con respecto a los animales. Se piensa así mismo desde lo que nos diferencia con respecto al resto de formas de vida, incluso con respecto al resto de seres humanos… suele ser así por sistema, en vez de hacerlo, al menos de vez en cuando, en términos de lo qué tenemos en común.

La ciencia, aunque llega con retraso en este tema, cada vez provee de más evidencias de que el ser humano es, en realidad, un animal humano… es simplemente otra especie más en este planeta.

Desde mi limitada capacidad de observación, una diferencia evidente entre los animales humanos y el resto de animales, es la capacidad desmedida que tiene el primero de degradar la vida, de degradarse a si mismo y al resto de formas de vida y existencia, de degradar el entorno. Es en esos mínimos momentos de pensamientos apocalípticos, cuando realmente me planteo si este plantea funcionaría mejor si la especia humana desapareciese, si se aniquilase a si misma como a veces parece que va en camino.

Pero, después de soltar la basura mental, y volviendo a pensamientos y reflexiones menos “confrontativas”… una cosa que me fascina de nosotros, animales humanos, que me reconcilia con mis especie, con parte de mi naturaleza, sea la que sea, incluso en su lado más cruel, lo que me hace siempre seguir adelante… es el arte, me fascinan los mecanismos y el proceso por los cuales los seres humanos registramos artísticamente nuestra existencia, y recalco mecanismos y proceso porque no siempre es así ante los resultados .

Desconozco si el resto de especies utilizan intrínseca y deliberadamente “el arte” para codificar su propia existencia, si por el contrario es una conceptualización meramente humana, o si ellos ya son obras de arte en sí mismos… pero es que no me deja de sorprender la linealidad perfecta de un reguero de hormigas, las complejas y a la vez con apariencia de sencillas construcciones de los nidos de las aves, su armónico y melodioso canto, el sutil movimientos de los felinos, imitados en la danza, las “danzas” de apareamiento de las aves… por no hablar de la variedad de color en las flores, las distintas texturas, el cambio de hojas en los árboles y su impacto en el paisaje y la estética, creando estampados que luego imitamos en nuestras ropas, …

En cualquier caso y volviendo al arte humano, que es el que más cercano me resulta…

A veces uno llega a tener una interacción brutal con un “objeto artístico”, en tanto que, al observarlo adecuadamente, este actúa como resonador y nos lleva hasta un extraño trance, nos transporta hasta la escena en sí, o durante un instante, forma parte de nuestra intimidad…

Pero incluso en esos casos , el arte, en cuanto que forma de expresión y/o comunicación, tiene a la vez una limitación y una grandeza, y es la subjetividad, la subjetividad al crearlo y también al observarlo. Digamos que hay múltiples puntos de vista que uno podría tener en cuenta: el del artista al crearlo, el del contexto histórico y social de creación, el contexto histórico y social del observador o espectador, el propio de cada espectador… y que pueden discrepar mucho unos de otros, creando experiencias muy distintas… el punto de vista del artista, por ejemplo, descriptivo, con intención de denuncia… de la realidad que representa puede o no coincidir con la sensación que se lleva de este el espectador…

Acepto la parcialidad de mi experiencia, de mi visión ante el arte porque está determinada por mi experiencia valga la redundancia, por aspectos culturales, sociales… y esta parcialidad y limitación es un buen punto de partida para intentar entender cómo me condicionan (como me condiciono)…

Pero aún así, a pesar del freno en la comprensión del objeto artístico, que es la interpretación (personal o social), lo maravilloso de esta es que existe libertad absoluta para experimentar e interpretar. Por otro lado, está la dimensión del compartir, y es que en esa limitación hay una cosa muy interesante, y pasa por preguntarle al otro lo que representa para él, para tratar de encontrar nuevos matices, nuevas reflexiones, nuevas vías de diálogo… viendo a través de los ojos del otro…

Y lo que es más aún, aún partiendo de nuestra limitación, de no llegar al contexto e intención original del artista, podemos utilizar los productos artísticos como elementos para la reflexión, redefiniendo eso sí el contexto de observación y aclarando que este es coyuntural, que lo hemos creado así intencionadamente para dotar estos productos artísticos de la capacidad de ser herramientas que nos dan pistas sobre como codifican los otros su ansiedades existenciales, su ansiedad existencial, pistas para ver UNA PARTE de nuestra cultura, de nuestra herencia cultural, del funcionamiento “ideológico” (en tanto que relativo a las ideas más que a las ideologías, aunque también…) de nuestro mundo.

Es interesante el estudio del arte desde las actitudes que reflejan las obras… muy interesante el seguimiento de las actitudes humanas en el arte y la imagen que el ser humano tiene de sí mismo a lo largo de la historia, las actitudes, acciones y atribuciones humanas que se representan mediante este, algunas prevalecen y se fortalecen con el tiempo, otras se debilitan, otras se deforman…

(Estas son algunas de las reflexiones que me surgieron a raíz de mi última visita al Louvre):

1.JPG

El ser humano obsesionado con la grandeza: los dioses, el poder… y la lucha por este a través de la guerra.

2.JPG

La idealización del amor, que se representa la mayor parte de las veces reducido al amor romántico…

Comportamientos socialmente normalizados, aceptados e incluso reforzados como el adulterio en la sociedad victoriana, el esclavismo en la antigua Grecia…

DOMINACIÓN naturaleza.JPG

La soberbia, el culto al cuerpo, la dominación… El ser humano dominando y doblegando la naturaleza y al resto de seres vivos…

DSCF0260.JPG

Un ejemplo de limitación debido a mi experiencia personal, a mi contexto personal, fue la sensación que experimenté la primera vez que vi “la caridad…” inmediatamente me vino a la mente una imagen “sexualizada”…

DSCF0306.JPG

Imágenes que están tan metidas en el imaginario colectivo que tienen ya asociadas determinadas emociones, en el caso de las efigies egipcias, por ejemplo, el misterio… ¿impresionan de esa manera concreta por sí mismas o por las atribuciones que llevan a la espalda?

…Y no porque estén en un museo son incuestionables, algunas actitudes representadas llegan a ser un revulsivo tal, que provoca que nos planteemos hasta los cimientos de lo que se da por llamar nuestra cultura…

Me gusta pensar que lo que nos hace humanos es común a nuestra naturaleza como seres vivos: la sensibilidad, la sensibilidad para percibir todo, tanto lo que nos rodea, como lo que no es lejano… y cuanto más se profundiza en esta, más matices aparecen, matices que enriquecen la vida en mayúsculas además de la propia existencia…

museo

Anuncios

One response to “EL REGISTRO ARTÍSTICO DE LA EXISTENCIA

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s